domingo 13 de marzo de 2011
Agradecimientos de mi tesis
PRONTO, POR SU RCTV ;)
martes 14 de septiembre de 2010
Mi e-informe de pasantías
Capítulo I: del cuaderno al block de notas

Capítulo II: La Universidad desde adentro
Primero, la escritura semanal de textos complejos y extensos ejercitó tremendamente mi músculo escritor. Segundo, patear las Facultades y dependencias me ayudó a establecer contactos y conocer personas importantes para el funcionamiento de la institución. Cualquier periodista que escriba en el semanario sabe que trabajar allí abulta la agenda telefónica, especialmente bajo la “P” de Profesor.
Capítulo III: Entendiendo el país
Capítulo IV: En el piso diez
miércoles 1 de septiembre de 2010
Piratas 2.0 y sus banderas digitales

El imponente buque del pirata europeo John Taylor surca las aguas del océano Índico a mediados del siglo XVII. Sobre su mástil, se yergue una bandera negra con un sonriente cráneo y dos tibias cruzadas en forma de equis. Desde otros navíos, quien viera acercarse una embarcación con este símbolo -conocido como un Jolly Roger- pondría en alerta total a la tripulación, porque significaba que los forajidos del mar vendrían, sin piedad, a llevarse el botín.
Siglos después, los piratas navegan libremente en formato digital. La Web ha permitido que cientos de pequeños buques se hagan con mercancía bajo la máscara de los píxeles y el código binario. Por ejemplo, los ataques a las páginas de tiendas digitales como Amazon y GuitarCenter. Es un secreto a voces que, acá mismo en el Zulia, pandillas cibernéticas consiguen los números de tarjetas de crédito de incautos usuarios y, a sus anchas, compran equipos electrónicos, ropa y hasta juguetes sexuales.
A esto le llaman bajar. Quien logre que una página le baje artículos usando estos códigos de tarjetas de crédito, los envía a casilleros registrados en el extranjero bajo nombres falsos, y luego hace que se los envíen a Venezuela. Gracias a fechorías realizadas desde algún cyber café, chicuelos de 17 años van por ahí regalando preservativos porque en la última descarga se hicieron con tantos que ya no saben ni qué hacer con ellos.
Con el sitio web de Save Darfur, los cyber piratas hicieron fiesta. Se trata de una coalición de unas 180 organizaciones benéficas que lucha contra el genocidio en la región africana. En su tienda online -evidentemente plagada de fallas de seguridad- venden pulseras, sudaderas y gorras para recabar fondos y crear conciencia. Misteriosamente, decenas de estos artículos terminaron vendiéndose en las mesas de buhoneros en nuestros mercados populares.
Otros buscan reconocimiento en vez de mercancía robada. Toman por asalto portales web para estampar su firma en los sitios que intervienen, a modo de marcar su territorio. Portales oficiales como el del Cicpc y la antigua Onidex han sido víctimas de los piratas y, a mediados del 2010, un tipo que se hizo llamar J4IB3R, tumbó la página de la Universidad Rafael Urdaneta, alegando que había ejecutado una operación de limpieza total a los bancos de información de la URU. Al día siguiente, todo estaba normal.
Sin embargo, el anonimato ya no luce atractivo para algunos rebeldes. En Suecia, un grupo distinto de piratas se ha conformado, desde 2006, en un partido político con todas las de la ley: el PiratPartiet (Partido Pirata), una coalición de individuos interesados en el libre intercambio de contenidos digitales y, como ellos mismos exponen en su declaración de principios, (clic para leer en inglés) buscan “un cambio en la legislación global para ayudar a la emergente sociedad de la información".
En las elecciones del parlamento europeo en junio de 2009, el PiratPartiet obtuvo la cifra nada desdeñable de 200.000 votos, lo que les aseguró uno de los 18 escaños a los que Suecia tiene derecho. La organización logró el 19% de los votos entre los votantes menores de 30 años y cuenta unos 50.000 miembros entre sus filas y varias iniciativas de Partidos Pirata alrededor del mundo. No estamos hablando de treinta muchachos haciendo bulla en una plaza.
Se dice que sólo quieren seguir descargando libremente películas y discos sin tener que pagar por ello -los líderes del partido son fundadores del gigante de descargas por torrente The Pirate Bay- pero más allá del parche, el garfio y el buque corsario, hay una sólida propuesta ideológica sobre la privacidad, la libertad de conocimiento, y la pertinencia del uso de las patentes en nuestros tiempos.
Acertadamente, en la bandera pirata del partido sueco, la calavera es reemplazada por un cassette, como símbolo de que, hoy, el verdadero botín está en la información.

