Revisando mi querida laptop (que ya está de vuelta), encontré algunas fotos que llaman la atención poderosamente. Son fotos que tomé con mi celular viejo, fotos que había que agarrar en el instante. Algunas son muy freak, otras las publico sólo para la posteridad. (Pa luego, pues). Yo trataré de explicar, ustedes traten de no traumatizarse.
Este jugo hecho en Táchira y comprado en Mucuchíes tiene un nombre bien particular que en inglés significa orina (en español también, con una sola S). El shock de beber algo llamado así y de ese color todavía no se me pasa.

No diga Cohala, diga Koala. Y creo que se dice gomas, una goma nada más te queda en el pie izquierdo. Pa complicar la cuestión, es de Floricienta. Esto lo vi en C.C. Chinita, por donde están el bojote de zapaterías abajo.

Quien ose meterse con mi cocha pechocha, sufrirá las consecuencias. No estoy hablando de mi peor-es-nada actual, sino del pequeño bus amarillo y naranja que lleva a la gente desde la entrada de la Facultad de Humanidades de LUZ hasta donde están los salones. Este carcacho tiene unos 30 años o más llevando estudiantes. Según algunas personas que estudiaban cuando el pleistoceno, tenía antes un aviso que decía "La Cocha Pechocha". Tomada en septiembre, por ahí.

Esto es menos freak y más sentimental. A que mi abuela hay un juego de tacitas amarillas que son LAS de hacer las hallacas. Ahi van las pasitas, aceitunas y demás. No me imagino un diciembre sin las manos llenas de masa, sin el mantel de plástico y sin las tacitas esas.

Lo juro, yo no tuve nada que ver con esto. Aunque si me conoces, sabes bien que no quiero ser conocido como El Bambino. El grafitti estaba en una columna del bloque P de Educación cuando me inscribí por primera vez en la universidad. No me pude resistir.

Ésta sí que es freak, pero también para la posteridad. 3 de septiembre de 2007, cumpleaños 18 del César. Después del rumbón donde debutó Mireya, a golpe de tres de la mañana nos vinimos a Gran Sabana a rematar bebiendo güisqui y, como a las siete, le dimos duro a los pastelitos, tequeños y Mi Diario. En la foto, Julián y César sostienen la edición de Mi Diario que contaba el milagro de Santa Eduviges en un tele de tórax. Cualquier vaina.
Y así concluye este post tan anormal, con todo el texto en centrado (menos esto) y un chorro de fotos. Espero que disfruten, rían y comenten. Un abrazo.