martes 14 de septiembre de 2010

Capítulo IV: En el piso diez


La nueva Sede Rectoral fue el ambiente de mis pasantías. En el piso 10, para más señas. Entre abril y julio, el ambiente de convivencia fue armonioso. No tengo más que adjetivos positivos para definir la interacción con mis compañeros de labores, superiores, personal administrativo -incluso el pana oficial de seguridad, Johan- durante esos días.

César Pérez, mi tutor de pasantías, siempre estuvo allí para consultas sobre cualquier tema, especialmente en cuanto a gramática y sintaxis. Es una enciclopedia andante y lo sabe todo sobre la historia de LUZ. Johandry Hernández, periodista del sitio Web, fue un gran apoyo, gracias a su don de escucha e ideas sobre cómo abordar los temas. De igual forma, todo el personal del portal de LUZ fue de gran ayuda para hacer los reportajes más idóneos para el entorno Web.

Justo al lado de mi puesto de trabajo siempre estuvo Nayarith González, una destacada profesional de gran olfato periodístico, con una enorma agenda telefónica de la que siempre saca alguna fuente idónea para los reportajes. De Vanessa Caldera, reportera y creativa gráfica, aprendí extensas lecciones de amor al trabajo, así como a entender el manejo -con buen gusto- del aspecto gráfico de un periódico.
 
Para mi jefa inmediata, Leisy Rondón, no tengo más que palabras de agradecimiento. Es una mujer de un marcado talento, ingenio y aplomo. Semana a semana, recibía de ella la pauta para el periódico, y siempre se trataba de un tema novedoso e interesante que ella explicaba de la manera más clara posible. Profundamente comprensiva, pero firme cuando debe serlo: considero una verdadera fortuna haberme topado con ella en mi primera experiencia profesional.

Guardo gran estima para todo el personal de los distintos departamentos de la DGC. Desde Administración hasta Identidad Institucional pasando por Artes Gráficas y Publicidad y Relaciones Públicas, a todos les tengo un sincero aprecio y agradecimiento.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Definitivamente el paso por el piso 10 se convierte en una experiencia única... en cada uno de los departamentos que conforman la DGC hay gente valiosa y súper preparada... yo me sentía como en una clase eterna... no solo los conocimientos profesionales, también aprendí de los personales... el buen humor y hasta los chistes internos, un gran equipo para el que solo tengo agradecimiento...

Aunque LUZ no fue mi Alma Mater puedo asegurar que soy LUZ...